Desordenes electroliticos del potasio. Hipokalemia e Hiperkalemia

Desórdenes electrolíticos del POTASIO.
Hipokalemia e Hiperkalemia

El potasio (K) es un mineral involucrado en la contracción muscular y la regulación de la actividad neuromuscular, al participar en la transmisión del impulso nervioso
Es también un electrolito, al igual que el sodio y el cloro, que colabora en el mantenimiento de la presión osmótica y la concentración de sustancias en el interior y exterior de las células

Asimismo, el potasio promueve el desarrollo celular y en parte es almacenado a nivel muscular, por lo tanto, si el músculo está siendo formado (periodos de crecimiento y desarrollo) es esencial un adecuado abastecimiento de potasio.
La concentración plasmática de potasio se mantiene dentro de límites estrechos. La hipokalemia y la hiperkalemia son alteraciones electrolíticas comunes en pacientes hospitalizados, aunque la primera es más frecuente que la segunda.

Hiperkalemia
La hiperkalemia (hiperpotasemia), o aumento de los niveles de potasio por encima de 5,5 meq/l, es uno de los trastornos electrolíticos más graves. Por lo general, las manifestaciones clínicas aparecen con niveles mayores a 6,5 meq/l, y concentraciones superiores a 7,5 mEq /l se consideran peligrosas para la vida.
Las causa más común es una disminución de la excreción renal de potasio, aunque la redistribución de este mineral del fluido intracelular al extracelular también puede contribuir a su aumento.
Las células cardíacas y neuromusculares son más sensibles a los cambios en la concentración de potasio sérico. Los signos clínicos detectables son:
cardiovasculares: cambios en el electrocardiograma, arritmias ventriculares y asístole (paro cardíaco).
neuromusculares: parestesias, debilidad muscular generalizada, fallo respiratorio.
El tratamiento pretende sobre todo controlar las complicaciones cardiacas. Cuando la hiperkalemia no pone en riesgo la vida del paciente, generalmente no se requiere una terapia específica, sólo se recomienda corregir la hiperkalemia leve con fluidoterapia (fluídos sin K). Cuando pone en riesgo la vida del animal han de ponerse en marcha otras medidas terapéuticas.

Causas de Hiperkalemia
Disminución de la excreción urinaria

  • Insuficiencia renal anúrica u oligúrica*
  • Quilotórax repetido**
  • Medicamentos (ej, ciertos diuréticos)
  • Hipoadrenocorticismo
  • Rotura de la vejiga de la orina, la uretra o los uréteres
  • Obstrucción uretral
  • Perforación del duodeno, salmonelosis, ciertas parasitosis

* No se produce orina o en muy pequeña cantidad
** Acumulación de linfa en el espacio pleural

  • Translocación desde el fluido intracelular al extracelular
  • Daño masivo de tejidos por trauma
  • Acidosis metabólica
  • β -bloqueantes

Pseudohiperkalemia

  • Trombocitosis

Hipokalemia
Hablamos de hipokalemia o hipopotasemia cuando la concentración de potasio sérico es menor de
3,5 mEq/l. La hipopotasemia se produce generalmente como consecuencia de la translocación del potasio desde fluido extracelular al interior celular o, más habitualmente, debido al aumento de la excreción ya sea por problemas gastrointestinales como vómitos y/o diarrea, o por problemas renales.
Cuando no es muy severa, la hipokalemia normalmente no provoca signos clínicos. Los signos de hipokalemia se presentan cuando los niveles séricos de K caen por debajo de 3 mEq/l.
El principal signo clínico asociado con hipokalemia en perros y gatos es la debilidad del sistema músculo esquelético. Podemos observar además de alteraciones cardiacas (arritmias, taquicardias…), inadecuada motilidad gastrointestinal, debilidad muscular generalizada, letargia, confusión, anorexia, pobre concentración de la orina. En gatos se presenta el síndrome de polimiopatía hipokalémica, el cual se caracteriza por debilidad muscular, severa ventroflexión cervical y elevados niveles de creatinin kinasa.
El tratamiento de la hipokalemia tiene por objeto prevenir o corregir las alteraciones eléctricas cardíacas y la grave debilidad neuromuscular. El objetivo a largo plazo es devolver la concentración total de potasio a niveles normales e identificar y corregir la enfermedad subyacente primaria.
Debemos asegurarnos de que la función renal es normal y administrar el potasio lentamente, en concentraciones diluidas y siempre que sea posible preferir la vía oral a la vía parenteral (endovenosa o subcutánea).
La principal complicación de la administración de potasio es la hiperkalemia (cardiotoxicidad), sobre todo cuando se utiliza la vía endovenosa, de ahí la necesidad de monitorizar realizando electrocardiogramas. Cuando se administra vía oral se puede presentar vómito, diarrea o melena (sangre en heces), si esto sucede se recomienda suspender la administración.

Causas de Hipokalemia
Aumento de la excreción

  • Tumor secretor de aldosterona
    Enfermedad renal crónica
    Cetoacidosis diabética
    Diarrea
    Diuresis postobstructiva
    Vómitos
    Ingesta inadecuada
    Administración de fluidos sin potasio
    Severa deficiencia de potasio en la dieta
    Anorexia prolongada
    Redistribución
    Envenenamiento con bario
    Terapia o intoxicación con β-adrenérgicos
    Hipertiroidismo
    Administración de insulina
    Alcalosis metabólica
    Síndrome de realimentación